Premios Tomás Luis de Victoria

¿Qué es el Premio Tomás Luis de Victoria?

El Premio Iberoamericano de la Música Tomás Luis de Victoria se propone premiar la trayectoria creativa de aquellos compositores vivos "por su contribución al enriquecimiento de la vida musical de la comunidad iberoamericana a lo largo de su trayectoria profesional y a través de su labor". Se otorga a los compositores de la comunidad iberoamericana formada por España, Portugal y los países Iberoamericanos.

Fue instituido por la Fundación Autor y la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE) en 1996 bajo la Presidencia de honor de Sus Majestades los Reyes de España. La elección del ganador, a cargo de un jurado internacional, se lleva a cabo a partir de un listado de candidatos presentados por instituciones musicales o culturales de prestigio que deberán avalar los méritos de cada uno. 

Su periodicidad bianual varió en el 2005, debido a su éxito y propósitos, para ser otorgado desde entonces cada año con una dotación de 60.000 euros. A partir de la VIII edición, el fallo del jurado y la entrega del premio se realizan el mismo año.

 

¿Quién fue Tomás Luis de Victoria?


Nacido en Ávila en 1548, es considerado como el más grande músico español de todos los tiempos. Ingresó como alumno en el Collegium Germanicum de Roma, tras ser avalado por altas personalidades que reconocieron su talento y capacidad. Fue condiscípulo de los hijos de Palestrina y en 1569 pasó a ocupar la organistía de Santa María de Monserrato, la iglesia nacional de catalanes y aragoneses de la ciudad del Tíber. En 1571 regresó al Collegium Germanicum, esta vez como profesor de música de los internos. La década de los setenta representa la síntesis de sus aspiraciones al ser nombrado en 1573 sucesor de Palestrina al frente de la Maestría de Capilla en el Seminario Romano; y durante 1575, ser ordenado sacerdote. En ese momento interrumpió su labor docente a favor del retiro espiritual y del arte de la composición. Para ello escogió San Girolamo della Caritá, presidido por la figura de San Felipe Neri. Su producción musical fue en esta época sorprendente, publicando en Italia cinco magnas colecciones.

En la plenitud de su fama regresó a España. Después de considerar las oportunidades que tenía de ocupar plaza en las catedrales españolas más famosas, aceptó de Felipe II una capellanía adherida al monasterio de las Descalzas Reales de Santa Clara de Madrid. Este cargo, el de mayor rango en la recién elegida capital del reino, también incluía la labor de consejero en asuntos musicales, que incluía funciones como la de escoger cantores para la Capilla Pontificia. El patrocinio real le concedió las licencias necesarias para viajar a Roma con el fin de atender sus asuntos editoriales  aunque a  partir de 1596 se quedó definitivamente en España. Con la muerte de su protectora en 1603, cambió el magisterio por la organistía, ocupación que mantuvo hasta el término de su vida el 27 de agosto de 1611, para ser enterrado en el monasterio de sus éxitos.

El dominio de Tomás Luis de Victoria de la composición vocal, rigurosamente lineal y contrapuntística, le permitió explorar nuevos valores expresivos en el campo poco conocido de la armonía. Su contribución al revolucionario cambio de estilo dado a comienzos del s. XVII fue capital, pues pese al vínculo que estableció con el otro gran nombre del momento, Giovanni Pierluigi da Palestrina (1525–1594), el abulense se situó en una nueva época. Logró actualizar los medios de desarrollo musical, renovó la forma de expresión y la modulación del sonido, centrado en la producción religiosa, para construir las bases de la música moderna. Como epítome de su carrera destaca el Officium defunctorum, fex vocibus. In obitu et obsequiis Sacrae Imperatricis (1605) honras fúnebres escritas a mayor gloria de la emperatriz María.

Su figura,  paradigma del maestro capaz de representar a su tiempo y a la vez encaminarlo a uno nuevo, recibe el justo reconocimiento gracias al galardón que lleva su nombre.

Palmarés hasta la fecha

I Premio 1996
Harold Gramatges. Cuba, 1918-2008

II Premio 1998
Xavier Montsalvatge. España, 1912-2002

III Premio 2000
Celso Garrido-Lecca. Perú, 1926

IV Premio 2002
Alfredo del Mónaco. Venezuela, 1938

V Premio 2004
Joan Guinjoan. España, 1931

VI Premio 2005
Marlos Nobre. Brasil, 1939

VII Premio 2006
Antón García Abril. España, 1933

VIII Premio 2008
Gerardo Gandini. Argentina, 1936

IX Premio 2009
Luis de Pablo. España, 1930

X Premio 2010
Leo Brouwer. Cuba, 1939